Tres secretos para hablar en público (II): Mira (y el truco de la mujer de rojo)

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La mujer de rojo
02ago
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Ya hemos hablado de la respiración ante el discurso. Y ahora que sabes respirar…

¿Te ha pasado? Tienes que enfrentarte a un público. Has preparado un texto ingeniosísimo, tienes un traje impecable y las palabras perfectas. Y sales al escenario, o llegas al atril, u observas al tribunal. Y de pronto no tienes ni idea de dónde tienes que mirar. Permíteme cuatro sencillos consejos que quizá salven tu monólogo, tu presentación… o la boda en la que eres padrino.

1) Mira antes de hablar: igual que en cualquier forma de conversación o comunicación humana, el subtexto es fundamental. Tres cuartas partes de la información que emitas no lo harán las palabras que hayas escrito. Así que como no querrás transmitir inseguridad, asegurate de mirar a todo el mundo incluso antes de comenzar a hablar. Desliza tu mirada por todos los ojos que tengas ante ti, de derecha a izquierda o al revés. No importa. Esto, que parecerá una tarea eterna la primera vez que lo hagas es apenas un segundo para los espectadores. Míralos. A todos.

2) Mira al hablar: evita regresar a tus notas, a tu diapositiva o mirarte las manos cuando tengas que referirte a alguien concreto. Tal vez sea una pregunta de un miembro de un jurado, quizá un espectador o un cuñado borracho en esa boda de la que hablamos antes. Sin embargo, ten cuidado cuando dirijas tu atención a una única persona: no caigas en el error de refugiarte en él para evitar mirar a los demás.

3) Mira a la mujer de rojo: un viejo truco. En tus notas, o utensilios, o aquello que vayas a manejar, camufla de vez en cuando un punto o manchita roja. Quizá una palabra subrayada aquí y allá. Nada más. Y cuando comience tu ponencia, o tu show, imagina una espectacular mujer de pelo negro con un escandaloso y ceñido vestido rojo (o un atractivo caballero de corbata colorada) paseándose por el público, cada vez en un lugar diferente. Y cuando encuentres la marca roja camuflada, búscala entre el público, en tu imaginación. Y mírala. El público sentirá que lo buscas con la mirada, y la mujer de rojo te devolverá la más sensual de las miradas.

La mujer de rojo

La sensual mirada de la mujer de rojo


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