El punto de vista de la profesora

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Clint Eastwood
13nov
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´No aprietes el gatillo´ es el título del curso de Comunicación Eficaz que imparto con Koala Producciones. Hace poco celebramos un taller gratuito de fin de semana con el temario del curso, y una de las asistentes, Patricia Losa, nos envió su interesante y halagador punto de vista.

Patricia Losa Pedrero es Traductora intérprete y profesora de academia de inglés de Valladolid. Os dejamos con sus palabras:

Clint Eastwood arrastra sus desgastadas botas de cuero por el polvoriento suelo del pueblo, que parece fantasma, pero que en realidad se encuentra inmerso en una calma tensa previa al inminente tiroteo. Una multitud de francotiradores y mercenarios aguardan apostados entre barriles, cajas y barrotes, prestos para disparar al forastero solitario. Clint observa el panorama que se abre ante él, se quita el cigarrillo de los labios y, con gesto sereno y confiado, baja un instante la vista para escupir al suelo.

Clint Eastwood

Esta escena no dista tanto de las emociones que pueda experimentar cualquier orador o actuante antes de subirse a un escenario, un atrio o colocarse al frente de un aula y mirar de frente a un grupo de gente dispuesto a disparar al pobre desgraciado su letal munición de aburrimiento, desinterés o viva indignación si llega a sentir que le están haciendo perder su valioso tiempo. No sorprende, por tanto, que las referencias al héroe por excelencia del Spaghetti Western fueran habituales durante todo el Curso de Comunicación Eficaz impartido por Max Verdié realizado por Koala Producciones. Porque todo el que se ha tenido que enfrentar a un público, un auditorio o un alumnado, ya sea realizando una ponencia, impartiendo una clase o exponiendo las cuentas del mes frente a una junta directiva, sabe que no es fácil mantener el tipo cuando se está, definitivamente, solo ante el peligro.

Max Verdié es el nombre artístico de Marcos Pastor, un todo-terreno del mundo escénico que lo mismo te enseña ninjutsu, que te convence de que te hagas socio de la Cruz Roja o te lee la mente frente a tus amigos y familiares en sus números de mentalista. Alguien con un bagaje tan amplio y una experiencia tan dilatada cuenta con un buen número de ases en la manga para cautivar a una audiencia que no siempre empieza estando entregada. Pausas dramáticas, gestos, posturas, contacto visual, una buena entonación, son algunos de los pilares que sostienen a un buen comunicador. En el curso descubrimos que las visualizaciones pueden ayudar a adoptar la actitud adecuada frente al público, que las metáforas son más fáciles de comprender que los meros ejemplos y que el humor es una herramienta eficaz para aliviar tensiones y crear simpatías.

Pero no todo consiste en adoptar una fachada convincente. Cada audiencia es un mundo. Por eso, los ejercicios prácticos nos enseñaron a leer esos pequeños indicios que nos muestran cuándo estamos perdiendo la atención de nuestros oyentes, a mimetizarnos con ellos y cautivar su interés, a inducirles un trance hipnótico que les convenza de que lo que les estás contando es lo más importante que pueden estar escuchando en ese momento. Comprobamos que en todo ello cuenta la respiración, el uso de los mecanismos del lenguaje, la preparación eficiente del discurso y el conocer bien el mensaje que se quiere transmitir. Y sobre todo, y ante todo, nos preparó para utilizar la mejor y más decisiva herramienta de cualquier comunicador: la práctica. Porque para asimilar lo aprendido y mejorar es fundamental practicar a diario, en cualquier contexto en el que te encuentres.

El Curso de Comunicación Eficaz nos mostró los primeros pasos de lo que, al final, siempre será una carrera solitaria, un duelo a muerte bajo el sol. Pero que nadie piense que el bueno de Clint aprendió a disparar de la noche a la mañana. La mirada gélida y el labio torcido amedrentando el corazón de su enemigo, los pasos lentos y firmes, las manos ágiles y un revólver de confianza a la cadera, que no le falle en los momentos decisivos, es lo que necesita un auténtico pistolero solitario para rendir a sus pies a todos sus adversarios. Un comunicador eficaz también precisa de una buena puesta en escena solo que, en lugar de una pistola, utilizará el potente arma de su voz. Con la práctica adecuada y conociendo los recursos de los que disponemos, ya no será tan difícil lograr que  los bravos forajidos queden satisfechos y deseando un nuevo tiroteo.


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